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MEJORA TUS PROBABILIDADES

 

 

Comienza con dieta y ejercicio.

No es una sorpresa que el ejercicio y la dieta sean claves para un estilo de vida más saludable, pero ¿alguna vez te pusiste a pensar en cómo la presión arterial, el colesterol, el IMC y el nivel de azúcar en sangre se ven directamente afectados por las elecciones que haces?

Sé realista con el tiempo y el esfuerzo que

puedes dedicar a hacer ejercicio.

Fíjate una Meta
Primero, determina cuáles son los valores más críticos de tu salud. Luego, analiza cuál sería un rango normal y saludable. Finalmente, establece una meta concreta a cumplir a través del ejercicio.

Sé Realista
Por lo general, un gran impedimento para hacer ejercicio es no hacerse tiempo. Sé realista con el tiempo y el esfuerzo que puedes dedicar a hacer ejercicio. Si no has estado ejercitando regularmente, no hagas un programa intenso; es preferible que empieces gradualmente con una caminata diaria de diez minutos.

Al aumentar paulatinamente el tiempo y la intensidad de tu rutina, tu presión arterial disminuirá de forma gradual.

Aliméntate Mejor
Cuando hablamos de colesterol, es importante conocer la diferencia entre el bueno, el malo y los niveles no saludables. Para elevar el colesterol bueno, haz una dieta de grasas monoinsaturadas que están presentes en alimentos como el aceite de oliva, las nueces y los aguacates. Además, tienes que comer más frutas, vegetales y avena para consumir más fibras solubles.

Controla tu progreso mientras implementas cambios en tu dieta y estilo de vida para mejorar tus números y tu salud en general.